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La astrofísica, además del conocimiento sobre los astros y el Universo, impulsa con su desarrollo iniciativas de envergadura para su difusión e importantes desarrollos tecnológicos de aplicación general.
A su vez esta ciencia requiere nuevos desarrollos para su constante mejora y avance. Así necesita desarrollar telescopios cada vez más sofisticados y especializados y detectores cada vez más eficientes y precisos para poder responder a los nuevos retos que el avance general del conocimiento sobre los astros y el Cosmos plantea. En esta línea se sitúa nuestro proyecto de construcción de un nuevo telescopio, diseñado con fines específicos. En efecto, estamos ante una nueva fase del desarrollo de nuestra ciencia y queremos situarnos entre los primeros que den respuesta a esas nuevas necesidades.
De modo que lo que proponemos es desarrollar un telescopio que combine dos factores en cierto modo antagónicos: el tamaño y el campo de visión pues cuanto más grande es un telescopio más pequeño es su campo de visión. Nuestro objetivo es que el producto de esos dos factores sea el máximo posible, teniendo en cuenta las posibilidades tecnológicas. Con el diseño propuesto, un espejo principal de 2,5 m de diámetro y un campo de visión de 3 grados de diámetro, nuestro telescopio será el primero en su género en el mundo. Su construcción supone un reto tecnológico de primer orden. Como también lo supone el disponer de la capacidad humana y material para gestionar y explotar científicamente la enorme cantidad de datos que van a producir los telescopios, más de 1.500 Gigabytes por noche de observación.
La creación del Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón (CEFCA) y la construcción de su Observatorio Astrofísico de Javalambre (OAJ) en el Pico del Buitre responden precisamente a esos retos.
La elección del Pico del Buitre como emplazamiento para el Observatorio responde a criterios científicos de calidad para la observación astronómica. Los estudios comenzados en 1990 han sido confirmados por los que hemos realizado de manera sistemática desde marzo de 2008, y muestran que el Pico del Buitre es un lugar de calidad excepcional para la Astronomía, que merece los mejores esfuerzos para su puesta en valor. La implementación de los telescopios pondrá en nuestras manos herramientas del más alto nivel que nos permitirán, en la medida en que nuestro proyecto tenga éxito, contribuir de forma destacada al desarrollo de la Astrofísica, colocando al CEFCA y al Observatorio en la primera línea internacional.
La construcción de tan sofisticadas instalaciones sólo puede hacerse bajo el criterio de máxima calidad y garantías de funcionamiento óptimo. Las licitaciones, que están ya próximas a ser publicadas permitirán a las empresas y grupos de empresas situarse ante el proyecto y mostrar sus capacidades en el desarrollo de complejas máquinas como son los telescopios o los detectores que captan la luz que ellos recogen, y edificios que los alberguen de manera fiable en las condiciones climáticas extremas de la Sierra de Javalambre.

Estamos seguros que desde la comarca se podrá participar directamente en ese proceso de construcción. Pero también se puede plantear la cuestión en la otra dirección, a saber, en la capacidad de inventiva y dinamismo del tejido productivo para posicionarse ante la oportunidad que ofrece un gran proyecto y tomar iniciativas en la dirección de las nuevas tecnologías, en particular con planteamientos relacionados con la instrumentación de alto nivel y la informática, que no siempre necesitan de muy grandes infraestructuras.
Algo semejante puede decirse a propósito de las oportunidades de trabajo que van a presentarse. El CEFCA, una vez completada su plantilla, incorporará a unas 45-50 personas, entre científicos, técnicos de diferente nivel y administración y gestión. De ellos unos 8 o 10 trabajarán directamente en el Observatorio, ya sea como operadores de telescopios o como técnicos de mantenimiento. Es una oportunidad para los jóvenes con una formación adecuada en materias como sistemas mecánicos, automatismos o electrónica y, a su vez, una motivación para los que, más jóvenes todavía, tengan que decidir qué camino tomar para su futuro. Las mejores oportunidades profesionales serán sin duda para personas con altos niveles de formación en disciplinas científicas y tecnológicas, capaces de participar en los proyectos que aporten respuestas a los retos que nuestra sociedad plantea en estos momentos.
Hay otro aspecto del proyecto CEFCA / OAJ que ofrece una amplia perspectiva de futuro. Me refiero a la difusión del conocimiento y a las propuestas que pueden generarse en torno a lo que podríamos llamar esparcimiento formativo o educativo.
La curiosidad y fascinación general por la Astronomía es bien conocida. La existencia de Museos y Parques Temáticos Científicos, la proliferación de Planetarios o la amplia comunidad de Astrónomos Aficionados así lo atestiguan. Si se logra implementar una propuesta amplia e inteligente, lejos de los terrenos trillados, y novedosa, vinculada al proyecto del Observatorio de Javalambre, aunque independiente de ella, estoy seguro de que podrá fructificar una iniciativa de extraordinarias consecuencias positivas para el futuro de la comarca de Gúdar-Javalambre, con proyección mucho más allá de su ámbito territorial. Todo eso es posible y ya hay algunas ideas en esa dirección que están siendo consideradas.
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